9.11.05

Playa Vicente

Después de la llamada reclamatoria que cada vez es más frecuente por las diversas pendejadas que realizo, tome mi maleta y me preparé para el viaje de trabajo, la responsabilidad era mucha, pero también la tristeza.
Llegué a la oficina a dejar todos mis pendientes, por la tarde salí casi una hora antes para tomar un taxi, pero la lluvia hizo que me mojara hasta los pies y después de media hora un pasajero se apiadó de mi e hizo que el chofer de su taxi me llevara a la terminal.
Casi pierdo el camión que se hizo 7 horas de viaje hacia mi destino. El hotel, ni hablar, del nabo, de todas maneras ni pude dormir, tenía que preparar la charla y yo seguía pensando en la llamada matutina.
Por la mañana ya se me habìa borrado todo lo planeado para la plática, creo se notó un poco mi improvisación, luego me relajé buscando a unas personas y desayuné con una cerveza y un cigarro.
Pregunté a uno de los empleados qué le había parecido y no mencionó nada malo, al contrario aplaudió mi manera de llamarles la atención a un par que estaba platicando cuando yo hablaba, al menos por eso ya no me siento tan mal.
Sin embargo volví a marcar el teléfono prohibido, no supe que decir. En estos momentos me conecté al msn y alguien se desconectó, ya sé. Habrá algún manicomio para enfermos como yo?

En resumen, en Playa Vicente no hay playa para relajarse...